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| Tris y Tobias, Divergente. |
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| Momento en que Tris salta del edificio, cae a la red y Tobías la ayuda. |
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| Finnick Odair, THG. |
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| I .lll. u |
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| Final de En Llamas, THG. |
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| Finnick Odair, THG. |
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| -¿Quieres un azucarillo?-Finnick Odair a Katnis, THG. |
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| Cuatro, Jace y Peeta (Divergente, Cazadores de Sombras, THG) |
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| Tris Y Tobias, Divergente. |
-¿Papá qué sucede?- Pregunto. Estamos en la sala de estar. Él busca algo en la biblioteca.
-Debes ser valiente, prométemelo.-Dice, tirando libros al piso.
Mi madre baja las escaleras, su cara está inundada de miedo. Está en bata, como suele estar, corre hacia mí y me abraza con fuerza. ¿Qué rayos sucede? Trato de unir las piezas: vivo en el Distrito 12, soy la hija del alcalde, Madge. Mi única amiga entró de nuevo a la arena hace dos días. Hubo algunas protestas en las calles, pero fueron reprimidas en el acto. Me acosté hace dos horas, ahora estoy en la sala, ya que me padre me despertó y me trajo aquí. Algo malo sucede.
-¿No lo encuentras?-Pregunta mi madre, mientras llora y me abraza con más fuerza.
-Debe estar en alguna parte…- Responde mi padre alterado.
-Mamá, sé que está pasando algo malo, dímelo.-Le digo medio enojada, medio preocupada.
-Ya perdí a mi hermana, no te perderé a ti, no a ti.-Dice apretándome con más fuerza.
-¿Qué sucede? Exijo que me lo digan.-Grito, soltándome de ella y mirando a mi padre.
-Está bien… ya eres grande. Madge ellos están viniendo, vienen a sacarnos del mapa.
-¿Ellos?
-El Capitolio, está furioso. Por suerte tengo contactos en El Capitolio, me han advertido… ya llegarán. Cariño ve a fijarte por la ventana.-Dice señalando a mi madre.
-Claro.-Responde ella y sale corriendo en dirección a las escaleras.
Hace frío y mi bata no me ayuda, estoy asustada. Siento la piel de gallina. Ellos vienen y nos matarán a todos, no harán preferencia… voy a morir. Entonces pienso en otra cosa peor: morirá Gale también… y toda su familia… y la familia de Katniss y todo el Distrito quedará bajo cenizas. No puede ser, no puedo creer lo que está sucediendo, debe haber un error. Ahora comprendo los dichos de Gale sobre El Capitolio, todo lo que ha dicho es… real.
-Ya han llegado los primeros aerodeslizadores.-Grita mi madre, bajando las escaleras.
-Maldición.-Grita mi padre, quien siga sacando libros de la biblioteca.
-Voy a salir.-Digo acercándome a la puerta, debo ayudarlos.
-No.-Grita mi madre, sosteniéndome el brazo.
-No puedes evitar que salga a ayudarlos. ¡No comprendes! ¡Todos moriremos!-Y las lágrimas comienzan a salir.
-Tú no.-Me dice mi madre.
Es cuando mi padre toca un libro y la biblioteca se hunde, dejando ver un túnel de metal.
-Ya está, entra.-grita mi padre.
-NO.-Digo, pero la bomba cae cerca de nuestra casa. Siento la fuerza impactándome y destruyendo la casa.
Caigo al piso y miro la escena: mi casa está hecha polvo y mi padre está desmayado junto al túnel… mi madre. ¿Dónde está ella? Busco su cara, pero no está. Entonces veo una parte de su bata, bajo los escombros. Está muerta. El llanto y la ira me invaden. Me levanto, como puedo, y me acerco a mi padre. Está herido y le cuesta respirar.
-Debes escapar.
-No Lo haré.-Digo llorando.
-Por favor, solo te pido eso.
-No puedo.
-Si puedes, eres más fuerte de lo que crees. Te prometo que estarás bien.
-Solo…-Pero no puedo seguir, el llanto me lo impide.
-Sé valiente.-Me dice y respira por última vez.
Dejo que su cabeza resbale por mis manos, hasta llegar al piso. No puede ser… esto no es real. Miro el túnel: un agujero en la pared, revertido con metal y un pasillo de luces. Debo hacerlo. Le doy un beso a mi padre y miro el pedazo de bata de mi madre. Adiós.
Camino por el angosto pasillo. Escucho cinco impactos más, el Distrito debe ser un desastre. Camino y una bomba cae cerca de donde estaré, porque lo último que recuerdo es el túnel dando vueltas y la oscuridad tragándoselo todo.
Abro los ojos lentamente, sé que lo único que encontraré es un rastro de destrucción, producida por el Capitolio. Pero no es así, me sorprende ver la escena en la que me encuentro: una mujer de unos treinta años me habla, está llena de tatuajes y usa ropa negra. Abro los ojos exageradamente, no puede ser, ¿Dónde estoy? ¿Puede escapara? ¿Quién es esta mujer?
-¿Me escuchas?-Me dice la mujer.
-Perdón… solo estoy mareada… eso es todo ¿Cómo llegue aquí?
-Por ahí-Dice señalando la puerta.
-¿Y dónde estoy?-Pregunto asustada.
-En Chicago.-Contesta la mujer, indiferente.-Bueno te estaba hablando de tus resultados, han sido inconclusos… tienes aptitud para tres facciones.
-¿Facciones?-Pregunto alterada.
-Sabiduría, abnegación y osadía.-Responde la mujer.-Eres lo que se llama Divergente y eso es peligroso, cambiaré tus resultados… pero debes tener cuidado con esta información y a quien se la reveles.
-Claro… Tori.-Suelto, me sorprende saber su nombre.
-Ahora debes irte Beatrice.
Me ha llamado Beatrice, así es mi nombre… Escape del Distrito y he entrado en un mundo completamente diferente, con facciones y gente extraña. Soy Divergente, ¿Qué quiere decir eso? ¿Soy extraña? ¿Es bueno o malo? No lo sé. Solo sé que mi nombre es Beatrice Prior, Pero no sé como lo sé. Las piezas del rompecabezas encastran… todo vuelve a mi memoria: mi madre, mi padre, Caleb, las pruebas, mi facción, mis ropas grises y la imagen mía y la de mi madre en un espejo que escondemos detrás de un pedazo de madera. Todo regresa a mí… Escape y sobreviví, sigo siendo la misma y a la vez no. Mi nombre es Beatrice Prior y no puedo ser controlada.
BUENO ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO! ESCRIBÍ OTROS! SI QUIEREN ME DICEN Y LOS SUBO! SI NO ENTENDIERON PERDONENME :p LA COSA ES ASÍ: ELLA ESCAPO DEL DISTRITO 12 Y VIAJO A CHICAGO, POR MEDIO DE UN PORTAL QUE HABÍA EN EL TÚNEL .___. NO SÉ SI SE ENTIENDE XD ENTONCES DESPIERTA COMO BEATRICE.
Katniss Y Peeta.
Peeta entró a la clase, hombros encorvados hacia delante, ojos mirando al techo. Se sentó al fondo la clase silenciosamente y esperó a que la maestra empezara la clase. “Hoy, vamos a empezar de una manera diferente. Primero de todo, quiero saber si alguien conoce la canción del Valle.” Peeta miró alrededor y advirtió que una niña de tez morena, profundos ojos grises y vestido a cuadros rápidamentelevantó su mano en el aire. Contenta de que al menos una de sus estudiantes la conociese, la maestra le pidió gentilmente a la niña (Katniss, el creía que se llamaba) que se parase en un taburete en el frente de la clase y cantara la canción para ellos. Tan pronto como abrió la boca, el silencio los envolvió. Pero no era un silencio vergonzoso, no. En su lugar, estaba lleno de asombro y admiración, y por una vez los pájaros fuera se detuvieron a escuchar. La canción terminó y Peeta levantó su cabeza y le echó otro vistazo a Katniss, sus mejillas ardiendo de pronto. Nunca en su vida había visto a una niña más bonita, con su cabello dividido en dos trenzas, su sonrisa tan cálida como el sol. Y desde ese momento, Peeta supo que estaba perdido.












